Las personas tienen deseos y necesidades fundamentales: deseo de recompensa, de estatus, de logro, de expresión, de competición y de altruísmo entre muchos otros. Estas necesidades son universales, atemporales, atraviesan umbrales demográficos, culturas y géneros.
Los diseñadores de juegos saben, desde hace décadas, como dirigirse a estas necesidades desde un entorno de juego. La gamificación permite aplicar estos preceptos con mayor amplitud, abarcando todo tipo de ámbitos y actividades.
Envolviendo cualquier actividad con un conjunto apropiado de mecánicas de juego, se logra crear una experiencia que fomenta un determinado comportamiento mediante el cumplimiento del cual, se consigue obtener una o más de estas necesidades humanas.
Conseguir un beneficio a cambio de una acción.
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Adquisición de posicionamiento, prestigio y reconocimiento.
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Superación de las misiones satisfactoriamente.
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Creación de identidad propia y diferenciación.
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La comparación con el rival fomenta el rendimiento.
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Regalar y ayudar une a individuos y comunidades.
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